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ESTÉTICA DENTAL

 

 

    Reza un dicho muy popular que la “cara es el espejo del alma”. Todos sabemos que este dicho se equivoca en cuanto a la equiparación entre “guapura” y bondad, porque una y otra cosa no tienen nada que ver, porque es verdad que en las personas bondadosas los rasgos físicos pasan a un muy segundo plano, y la belleza interior es capaz de relucir eclipsando todo lo demás.

 

     Lo que sí es verdad es la tendencia a la representación interna de las ideas que tenemos las personas. Los dientes y el aspecto de la boca no escapan a estas representaciones. Así, cuando pensamos en algo positivo, en lo bueno, en lo mejor y en lo inmejorable, y lo aplicamos a la boca.. ¿En que estamos pensando? Pues en una sonrisa bonita, en unos dientes blancos y relucientes, bien alineados, en unas encías rosadas, duras y limpias. Estas imágenes internas que nos representamos inconscientemente son nuestro ideal, aquello que consideramos perfecto, sin tacha. Además, otras evocaciones positivas de belleza dental incluyen un aliento fresco, unos labios bonitos y armónicos e incluso una voz de entonación melodiosa.

 

    Así, partiendo de una idea interna de perfección que se nos representa, la estimulante tarea del profesional odontológico estriba en buscar con tesón la obtención real de dicha idea perfecta. Es algo así como la tarea de un artista, que busca con ahínco representar en su obra la imagen que internamente “le atormenta”. 

 

    En la clínica dental moderna, cuando un paciente requiere un tratamiento de esta índole, el profesional debe hacer un exhaustivo análisis estético dental que pasa por la aplicación de un estricto protocolo de actuaciones encaminadas a estudiar al dedillo todo aquello que se aleja del ideal de belleza. Conociendo a fondo aquello que falla, estamos en la vía de acercarnos al máximo a la meta trazada. Buscando posibilidades, consensuando nuestra actuación con el paciente, el éxito del tratamiento es casi seguro, puesto que el paciente, al haber participado activamente en los cambios, y estar puntualmente informado de las posibilidades de su caso concreto, valorará la mejoría obtenida, labor de todo el equipo dental, del cual el paciente es un integrante destacado.

 

   Bien ¿Y que es lo se debe hacer en una clínica dental? Pues lo primero, es hablar largo rato con el paciente, conocer sus expectativas y su grado de compromiso con su estética. Ningún tratamiento debe ser realizado a espaldas del paciente, sin habérselo explicado, porque las personas no somos tontas y nos gusta saber lo que nos van a hacer, nos gusta ser atendidas por profesionales serios y bien formados que nos tienen en cuenta como personas, y no como bocas o dientes o encías.

 

    Bien, una vez que el profesional conoce los requerimientos del paciente, debe ponerse manos a la obra para analizar hasta el último detalle estético de relevancia. Esto puede llegar a hacerlo gracias a una minuciosa exploración directa, seguida de la realización de unas pruebas complementarias imprescindibles, como son la radiografía intraoral y panorámica, los modelos de estudio o moldes y las fotografías dentales y faciales, amén de alguna otra exploración de más rara ejecución. Con todo ello, el especialista debe hacer un estudio completo, tomando medidas al milímetro, y estudiando en el laboratorio de prótesis dental los posibles resultados que podrían obtenerse con las diferentes posibilidades terapéuticas. Una vez bien “cocinados” todos los datos analíticos, el dentista debe tener una segunda entrevista informativa con su paciente, trasladándole los resultados obtenidos para llegar al consenso final previo a la ejecución del tratamiento estético dental.

 

    Entre los tratamientos posibles para mejorar la estética dental, figuran los implantes dentales, la prótesis fija de cerámica inyectada, la cirugía estética periodontal, la escultura dental con resinas compuestas, la ortodoncia, el blanqueamiento dental y las carillas de cerámica. Por falta de espacio, este mes comentaremos brevemente las tres últimas citadas.

 

ORTODONCIA:

 

   La ortodoncia es la rama de la odontología encargada de alinear los dientes y de llevarlos a una posición óptima en la arcada dentaria. Esta posición ideal es la que busca obtener el ortodoncista, y es la que produce resultados estéticos inmejorables permitiendo  además un buen juego oclusal, es decir, que los dientes “casan bien” entre sí, por lo que la masticación se realiza, una vez acabado el tratamiento, de forma más armónica y natural. La ortodoncia puede realizarse a cualquier edad, incluso en la postmenopausia, aunque es más fácil y tolerado en los niños, una vez terminada la última fase eruptiva y tengan todos o casi todos los dientes permanentes en boca, sobre los 11 a 14 años de edad. La ortodoncia, hoy en día, es un tratamiento mucho más corto que antaño, y además es posible hacerla con “brakets” o botones de color blanco o transparente, en lugar de los metálicas, con lo que muchos adolescentes reticentes admiten así realizarse este necesario tratamiento de estética y de salud bucodental.

 

BLANQUEAMIENTO DENTAL:

 

    El blanqueamiento de los dientes consiste en poner en contacto con el esmalte dental unas substancias oxidantes capaces de producir cambios químicos en las substancias que manchan y oscurecen nuestro dientes. Este tratamiento puede hacerse en la clínica dental, durante no menos de 2 ó 3 sesiones de 30-40 minutos de duración cada una o bien a domicilio, mediante unas férulas elaboradas individualmente para el paciente y bajo un estricto seguimiento profesional con visitas de revisión semanales hasta obtener el resultado requerido. El blanqueamiento dental es un tratamiento bastante inocuo que sin embargo debe hacerse bajo la dirección de un odontólogo competente para evitar efectos secundarios indeseables.

 

CARILLAS DE PORCELANA:

 

   Las carillas de porcelana son unas finísimas estructuras de porcelana sin metal, obtenidas generalmente en hornos especiales de inyección cerámica, que se realizan a medida de los dientes anteriores del paciente y cuyos resultados estéticos producen cambios radicales en el aspecto dental de una persona. Así, dientes muy torcidos no subsidiarios de ortodoncia, o dientes muy oscuros (tinción por tetracilinas), o dientes rotos con muchos empastes antiguos que ya están feos, o dientes envejecidos etc.. pueden volver a recobrar ese aspecto juvenil, de salud y de vitalidad que buscamos en nuestras representaciones estéticas internas.

Dr. David Esteve Colomina. Médico Odontólogo. Col 1775

 

 


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